Por: Elías Castillo. Centro de Vida Cristiana
INTRODUCCION
La historia del hombre tiene muchas muestras de religiosidad. Los restos arqueológicos de las primeras civilizaciones humanas muestran al hombre buscando agradar a sus dioses. Los Templos en ruinas del pasado, ilustran una gran variedad de ritos y manifestaciones a través de sacrificios, buenas conductas e incluso, en los casos mas crueles, asesinatos o depravadas ceremonias. El verdadero cristianismo no tiene nada que ver con estas manifestaciones de bondad o crueldad. Aunque no es posible precisar una fecha de inicio de las religiones, puede decirse que su origen se encuentra ilustrado en el primer libro de la Biblia; el Génesis. Hay dos situaciones que establecen las características esenciales de cualquier religión en el mundo. La primera situación tiene que ver con Adán y Eva y la segunda con el hijo de ambos, Caín. En toda religión se manifiestan dos cosas que influencian en la religiosidad de las personas:
· Querer ser Dios o un dios. Esto es querer gobernarse a si mismo sin tener que dar cuenta a nadie.
· Querer ganar el favor de Dios a través de los meritos y esfuerzos propios.
LA RELIGION DE LOS QUE QUIEREN SER DIOS
Muchas persona son capaces de establecer sus propias normas de vida, independientes de Dios, ellos mismos se establecen con la máxima autoridad en sus vidas. En aquellos que pretenden gobernarse a si mismos sin tener en cuenta a nadie se repiten tres rasgos en su estilo de vida que los caracteriza y en los que vamos a meditar a continuación.
Duda de la bondad de Dios y la creencia de que tienen mas visión y sabiduría que Dios.
Génesis 3: 1-5. 1 La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: “No comáis de ningún árbol del huerto”? 2 La mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis. 5 Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y el mal.
Adán y Eva se relacionaban como Dios con Cread or y criatura, Padre e hijos. Dios era el que había establecido las normas para que todo se desarrollara justa y adecuadamente. No había problemas de injusticias, malos tratos, mentiras, odio; no existían las enfermedades, ni la muerte. “No había problemas con las hipotecas ni con el paro” El sistema era simple pero efectivo: Dios establecía las normas y Adán y Eva obedecían.
Adán y Eva deciden cambiar la forma de relacionarse con Dios que
le había dado tantas bendiciones por otra nueva que Satanás le estaba proponiendo. En el Vers. 5 vemos que la nueva forma de relacionarse con Dios consistía en dejar de considerarlo con su creador, sueño y señor de sus vidas y comenzar a tratarlo con un “igual”. Satanás les miente sembrado en sus corazones la idea de que pueden ser igual a Dios. …seréis como Dios.
Adán y Eva pusieron en duda la bondad de Dios, pusieron en duda lo que Dios les había dicho y la primera consecuencia es que dejaron a un lado las palabras de Dios para actuar por si mismos, de manera independiente; alejándose de Dios. La propuesta de la serpiente surte efecto cuando, después de dudar de la verdad de Dios y de su bondad; siembra en el corazón de Adán y Eva el pensamiento de que todo lo sabrían (el bien y el mal) y que lograrían mayores cosas en sus vidas (sus ojos serían abiertos, tendrían mas visión) si no hacían lo que Dios les decía.
Todo comenzó cuando:
a. Decidieron cambiar la forma de relacionarse con Dios. Lo consideraron con un igual
b. Comenzaron a dudar de la bondad y sabiduría de Dios
c. Decidieron dejar de guiarse por sus palabras
Esto sucede en muchas ocasiones hoy en día. Se producen circunstancias en tu vida que no entiendes, situaciones de enfermedad, problemas familiares, problemas económicos. Al no tener la respuesta que tu esperabas, quitas a Dios del lugar que tenía en tu corazón, y a no es el Dios que puede hacer todo lo que tu esperas que haga; cambias tu forma de relacionarte con él, es posible que no lo pongas como un igual a ti pero ya no es el todopoderoso de antes. Este cambio abre la puerta de tu vida a la duda sobre si Dios te ama o no o sobre si es lo suficientemente sabio como para dar respuesta a las necesidades de tu vida. Cuando hemos dejado que la duda entre en nuestra vida, el siguiente paso es comenzar a vivir según nuestras propias normas dejando a un lado la palabra de Dios.
La persona religiosa piensa que no todo lo que Dios le pide es correcto y s
iempre tiene un pretexto o justificación para no hacer la voluntad de Dios. Por este motivo hay personas que se llaman Cristianas y se encuentran siempre en las luchas por vencer los mismos pecados; hombres luchando por tener victoria sobre el adulterio o la lujuria, mujeres tratando de sujetarse a sus esposos pero sin éxito; hombres y mujeres luchando para tener control sobre el enojo, los celos, las contiendas ..etc. pero sin éxito. El problema consiste en que estas ocupando el lugar de Dios en tu vida juzgado si es buena o no la palabra de Dios y dudando de que él quiere lo mejor para ti. De esta manera no confías en Dios y no le obedeces.
El cristiano reconoce que solo Dios es soberano y confía plenamente en los propósitos de Dios, aunque no llegue a entender todas las cosas que ocurren a su alrededor. El cristiano le gusta ser enseñado por Dios y anhela llegar a cumplir el propósito de Dios para su vida.
Salmo 119:33-40. 33 Enséñame, Jehová, el camino de tus estatutos y lo guardaré hasta el fin. 34 Dame entendimiento, guardaré tu Ley y la cumpliré de todo corazón. 35 Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad. 36 Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la avaricia. 37 Aparta mis ojos para que no se fijen en cosas vanas; avívame en tu camino. 38 Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme. 39 Quita de mí el oprobio que he temido, porque buenos son tus juicios. 40 Puesto que he anhelado tus mandamientos vivifícame en tu justicia.
El cristiano tiene hambre por conocer la palabra de Dios para guardarla, en este salmo no hay ni un ápice de duda o desconfianza. La relación entre el salmista y Jehová es la relación del Señor con su siervo. El resultado es la confianza y la obediencia. El verdadero cristiano confía en Dios y pone por obra en su vida lo que dice su palabra; su voluntad es la misma que la voluntad de Dios.
Otro rasgo característico del estilo de vida religioso es el temor.
Génesis 3: 8-10. 8 Luego oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Pero Jehová Dios llamó al hombre, y le preguntó: ¿Dónde estás? 10 Él respondió: Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí.
“ … y tuve miedo, …” Esta es la primera vez que aparece el temor en la Biblia. Tenían miedo del castigo que Dios les iba a imponer. En vez de arrepentirse, confesar lo que habían hecho y pedir perdón, se llenaron de miedo y trataron de esconderse de Dios. ¿Por qué hicieron esto? En sus corazones se había instalado la duda de que Dios iba a ser bueno y misericordioso con ellos. Estaban convencidos de que Dios les iba a castigar y para evitar el castigo optaron por esconderse. ¡Que triste! Desde entonces el temor es el motor de la vida de muchas personas; es la principal motivación de sus actos, es el principal gobernante de sus vidas.
Una característica del estilo de vida religioso es el gobierno del temor. Incluso algunas personas asisten a la iglesia porque creen que si no asisten o cumplen con ciertos ritos serán severamente castigados por Dios. De esta manera el ir a una reunión de domingo o de casa se convierte en una pesadilla en vez de ser un motivo de gozo y alegría. El esfuerzo esta motivado por el temor a un supuesto castigo más que por el amor.
Las cosas que se hacen por temor tienen consecuencias.
1º Juan 4:18. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
El que hace las cosas por temor está continuamente esperando el castigo por no cumplir las expectativas de lo que se espera de ellos. La persona religiosa vive continuamente bajo el temor a perder, no alcanzar, no lograr.
Alguien que vive bajo el temor trata de explicar las cosas que suceden de dos maneras:
· Esto me ha pasado como un castigo de Dios por no haber hecho lo que debía.
· Esto me ha pasado por la tienen tomada conmigo, la culpa no es mía sino de ello. Con condenación en contra de otros.
El verdadero cristiano puede vivir libre del temor, el motor de su vida es el amor a Dios y el amor a los demás. Cuando una persona ha recibido el amor de Dios a través de la persona de Jesucristo, es liberado del temor, el temor es echado fuera de su vida. Deja de vivir esperando continuamente el castigo por no hacer lo tenía que haber hecho y comienza a vivir confiando en la bondad y la misericordia de Dios.
Salmos 34: 4-8. 4 Busqué a Jehová, y él me oyó y me libró de todos mis temores. 5 Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias. 7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que lo temen y los defiende. 8 Gustad y ved que es bueno Jehová. ¡Bienaventurado el hombre que confía en él!
Para que puedas quedar libre de todos tus temores tienes que comenzar por confiar en Dios y buscarle. La búsqueda tiene que ser de manera intenta; el salmista dice Vers. 6 “Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias. Para ser liberado de todos tus temores y angustias tienes que estar dispuesto a comprobar que Dios es bueno. Esto solo se puede hacer confiando en él y actuando como él te dice; no hay otra forma. Solo aquella persona que confía en el amor de Dios pone a Jesucristo como el Señor de su vida y todos sus temores son quitados.
El juzgar a los demás severamente es otra característica esencial de los religiosos.
Una actitud común en las personas religiosas es su deseo por mostrarse mas limpios que nadie. Ellos son los que hacen todo mejor que cualquiera, a esto se le llama también espíritu de perfeccionismo. Del mismo modo juzgan severamente, sin misericordia a los demás. Esta misma actitud les lleva a tratar de imponer a otros ordenanzas y mandamientos por encima de lo que Dios pide. Incluso hay personas que comienzan a llamar pecado a lo que Dios no llama pecado.
Colosenses 2:20-23. 20 Si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos. 21 tales como: «No uses», «No comas», «No toques»? 22 Todos estos preceptos son solo mandamientos y doctrinas de hombres, los cuales se destruyen con el uso. 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría, pues exigen cierta religiosidad, humildad y duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.
Hay personas religiosas que tratan de imponer a los demás mandamientos que Dios no ha puesto. Por ejemplo: “No se puede bailar”, “No se puede ir al cine”, “No se puede beber alcohol”, “No se puede comer carne de cerdo”, “los que sirven a Dios no se pueden casar”, “El que se divorcia no se puede volver a casar”…etc. La regla es que aquellos que imponen sus normas, creyéndose superiores a Dios en sabiduría y en santidad, terminan cayendo en lo mismo que condenan.
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